El arte mudo

ORÍGENES DEL CINE: PELÍCULAS QUE DESDE MI PUNTO DE VISTA, MARCARON LA HISTORIA DEL CINE HASTA EL NACIMIENTO DEL CINE SONORO.

“Cuando el sonido llegó, las películas se convirtieron en obras de teatro y esencialmente siguen siéndolo” Stanley Kubrick

La fotografía existía desde 1827, y entonces un grupo de hombres franceses, británicos y estadounidenses iniciaron la invención de lo que Tolstoi llamó : “ La máquina de los chasquidos, igual a un huracán humano”.

De todas las proyecciones que dieron inicio al cinematógrafo, las que más se difundieron fueron las de los hermanos Lumiére. El 28 de diciembre de 1895 ofrecieron una pequeña muestra de documentales (junto con el film de ficción, “ El jardinero regado”). Previo pago de una entrada en una pequeña sala del Boulevard des Capucines de París. Entre ellos se hallaba, el hoy famoso cortometraje “La llegada de un tren”. En cuestión de uno o dos años, públicos de casi todos los países habían visto el tren llegando a La Ciotat. Para mí, esta obra es una de las más importantes del cine mudo, por ser el Génesis de las demás. El juego de la cámara, emplazada cerca de la vía, con lo que el tren iba creciendo en tamaño a medida que se acercaba, hasta que parecía que iba a incrustarse en la pantalla y penetrar en la sala , me parece de un virtuosismo adelantado a su tiempo. La gente del público se agachó, gritó e incluso hubo quien se levantó para irse. Estaban tan excitados como si se hubieran subido en una montaña rusa.

  “La luna a un metro” George Méliès.

Mientras este ilusionista estaba filmando en París, su cámara se atascó y, apenas unos instantes después, volvió a funcionar de nuevo. Cuando visionó lo que había grabado, notó que, al no quedar expuesta la película durante el tiempo en que había estado obstruida, los coches que pasaban por la calle daban un salto de repente y la gente desaparecía. Este descubrimiento está presente en “La lune à un metre”, en la que vemos un observatorio y a continuación, un decorado teatral con la luna en primer plano, como si estuviéramos observándola por un telescopio.

Esta película es importante para mí porque es arriesgada en lo visual, y huye del realismo de los hermanos Lumière.

Hubo muchas películas importantes en el desarrollo de la técnica y los comienzos del montaje, pero los siguientes títulos corresponden a una transformación de esa técnica en narración, y que considero importantes en los albores del cine, por esa cuestión. Llegado un momento, el público se cansó de las rápidas e impactantes escenas que le ofrecían las primeras películas y tuvieron que crearse nuevos métodos para atraerlo.

El primer largometraje de la historia fue “ The True Story of the Kelly Gang” , realizado en Australia por John Tait en 1906. Pero fue “El asesinato del duque de Guisa”, el film que para mí requiere mayor atención. Dirigido por André Calmettes y Charles le Bargy, hoy nos puede parecer una película bastante estática. Pero en su época, su fotografía y su puesta en escena abrieron nuevos horizontes al mundo del cine. La cámara se encuentra a la altura de la cintura, en un momento en que la norma era que se situase a la altura de los hombros. Los actores dan la espalda a la cámara, algo muy novedoso. Las implicaciones de este cambio fueron enormes. Marcó el inicio del fin del cine teatral. Si el público quería ver los rostros de los actores que estaban de espaldas, la cámara tenía que situarse en el centro de la escena y volverse hacia el público y los actores. Y aunque esta técnica “ el plano desde ángulos contrarios”, tardaría aún, cuatro años en empezar a emplearse, lo cierto es que este film ilustra a la perfección como se produjeron estos cambios.

 Cabiria en 1913 de Giovanni Pastrone, cuenta la historia de un esclavo (Maciste) y una esclava siciliana (Cabiria). Pastrone filmó el pretendido sacrificio de Cabiria al dios Baal, las aventuras de Maciste en Cartago y a Aníbal cruzando los Alpes con sus enormes elefantes. Estuvo rodando durante seis meses, en una época en la que los rodajes, por regla general eran de días. La envergadura y las dimensiones gigantescas de Cabiria, incluso vistas desde nuestra era son impresionantes. Otras películas épicas como Quo Vadis? (Enrico Guazzoni, Italia, 1912 ) habían empleado escenas pictóricas fijas para las imágenes de exteriores, que después unían mediante montaje a otras menos espectaculares o de interiores. Pastrone sin embargo, realizaba travellings. El cine había descubierto, una forma de moverse sin rupturas de planos generales a planos medios. Tal fue la importancia de esta obra, que este tipo de planos pasaron a conocerse como “movimientos Cabiria”. De este modo, el sencillo mecanismo creado por R.W. Paul, el dolly con el que se realizaban los travellings, pasó a ser el centro del proceso de realización de las películas.

 

 “El cine es una forma de entretenimiento totalmente vacía, sin utilidad alguna e incluso muy dañina… por lo que no debería de prestarse atención a tales estupideces” Zar Nicolás II.

No podía terminar este resumen demasiado breve de las obras más representativas a mi juicio, de entre tantas, del cine mudo, sin mencionar a D.W Griffith. Este hombre realizó el más famoso y controvertido film de esta época: “El nacimiento de una nación”. (Estados Unidos, 1915).

Una película propagandística, que contaba la historia de dos familias pertenecientes a dos bandos opuestos en la guerra de secesión. Los Cameron del sur y Los Stoneman del norte, cuyos hijos e hijas se enamoraron unos de otros. Cuando los estados del norte ganan la guerra, uno de los hijos de los Cameron se convierte en el líder del Ku Klux Klan y, junto con el resto del clan, rescata a Elsie Stoneman de un agresivo pretendiente mulato y se casa con ella. Tal como sugiere el argumento, era una película terriblemente racista donde los senadores negros aparecían como borrachos y sucios. A pesar de todo esto, es indudable el brillante control de las emociones ejercido en la obra.

Es representativa la escena en la que un oficial sureño regresa a lo que en otro tiempo fuera una magnífica casa, que ahora está quemada y ruinosa. Su hermana, sale a recibirle y cuando ambos se encuentran, él se da cuenta de que los topos blancos que adornan su vestido son de algodón. Cuando llega a la puerta donde le está esperando su madre, él queda rodeado por sus brazos y ella queda oculta fuera del encuadre. Su alegría y su tristeza son las más emocionantes, que se hayan podido ver. Un maestro del cine posterior, John Ford copiaría esa escena en “Peregrinos” (Estados Unidos, 1933).

 

Por último y no menos importante: El acorazado Potemkin, subrayada por motivos técnicos, en la que el montaje no es invisible sino presente y narrativo y Eisenstein juega con sus posibilidades.

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: