Contexto social

“Y, sobre todas las cosas, ningún animal debe tiranizar a sus semejantes. Débiles o fuertes, listos o ingenuos, todos somos hermanos. Ningún animal debe matar a otro animal. Todos los animales son iguales” ( “Rebelión en la granja”, George Orwell)
    La palabra conforma, transforma, impresiona, expresa, comunica y otorga. La palabra puede ser protesta, expresión, libertad, fuerza. Durante décadas este país vivió una explosión de palabras protestas, canción protesta, guiños encriptados hacia una libertad. No por ser jóvenes dejamos de ser conscientes del camino hecho. Y ahora, criados en algodones nube y chuches de colores, amanecemos en una madurez aturdida, y nos parece, que muchas cosas han dejado de estar seguras. Por eso hoy propongo resucitemos la palabra protesta. Hagamos un poema protesta, un relato protesta, un ensayo protesta, una canción, un cuadro, una escultura para reflexionar.

    Durante tres frenéticas décadas de evolución económica sufrimos una incoherente involución moral y social, hacia un individualismo extremo. Y en este individualismo aún estamos y pese a que somos conscientes de que, roto el contrato social, el representante se cree legitimado para adoptar cualquier solución que estime conveniente sin responder ante nadie, sin frenos ni controles, permanecemos prácticamente impasibles. Tan impasibles, individualistas, que nos parecemos al grito de aquella nunca suficientemente sancionada” quetejodan” en la estética del sálvame quien pueda. ¿Y dónde esta el Arte?. Sublimado, perdido en el juego del amor por la estética, por la belleza…¿Detenido?

   Hoy escribo a una mano abierta, a una esperanza, a un sentimiento que se comparte, a la denuncia frente a la insolidaridad, a una Europa perdida mientras se aísla. Predicadora barata de un hipócrita masoquismo de la culpa y del castigo, que cruelmente tan solo sanciona a los débiles. Hoy elevo mis manos en petición de las tuyas, en una sola palabra, regenerar la protesta, para que a mi me importe lo tuyo, y a ti te importe que ahora mismo esté tecleando estas letras.

    Y todos sabemos que no hay regeneración individual sin regeneración social, ni viceversa.

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