Desdoblamiento

 

No hay nadie en el claro de la luna.

Nunca nuestras huellas sembraron su tierra,

siento sus rayos, su insensato mosquito zumbando

y danzo con sus pequeñas tormentas.

 

Los helechos susurran sobrecogidos.

Nadie grita.

Por fin, estamos solas.

 

Hay un peso en el lecho

que no es tu peso,

sabes que si giras el rostro

la niña pedirá una explicación.

 

¡Tanto han cambiado tus ojos!

Paseas como una turista

por un cuarto y unas fotos

que parecen de una extraña.

La mala noticia es que son tuyas.

 

Desconectas la fragua de tu mente,

te vacías,

ya no hay muebles. Qué sola estás.

Cuánto aire adornaba tu casa.

 

Tatúate.

un punto. Otro.

Una constelación en forma de pozo.

 

No importa la puerta. ¿Dónde está?

Importa salir. Olvídate de la cerradura.

 

La cera de la vela

convierte tu mano

en un ejemplar de hechicería.

 

Siéntate en el círculo,

ora et labora,

que viene el son de los tiempos

y aún hay segadores a tu espalda

que siguen creyendo en amuletos.

 

El silencio no es tu enemigo,

hay una ronca batalla de pájaros.

Tu casco es tu único atuendo.

 

Se abren los campos al atardecer.

No logras percibir la verdad

la conclusión

la solución

el futuro.

 

Todos los seres que besas tienen forma de ventana.

Solo te tienes,

te abrazas.

Solo tú bastas.

 

Hipnotízate.

Condúcete

como si fueras otro

y sé la luz.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: